Películas que deberías ver por lo menos una vez en la vida | CEU UCH

Igual que no te lanzarías a preparar un pato a la naranja si ni siquiera sabes freír un huevo, no puedes dedicarte a la creación de contenido en video si antes no conoces los clásicos. ¿Por qué? Muy sencillo. Si quieres hacer buen cine, tienes que educar a tus ojos, descubrir qué se ha hecho, cómo y por qué. Debes beber de las fuentes de donde otros se inspiraron, aprender y analizar hasta el más mínimo detalle, ¿sabes que Tarantino se inspiró en películas de Kurosawa y en los westerns de John Ford para 'Kill Bill’?

Así que si estás estudiando (o piensas estudiar) Comunicación Audiovisual y quieres cultivar tus conocimientos cinéfilos, te recomendamos que dediques tiempo a ver ciertos clásicos del cine que son imprescindibles para tu desarrollo profesional. Si no sabes por dónde empezar, te traemos algunas recomendaciones que pueden orientarte y sobre todo, tener pistas de a qué te vas a enfrentar cuando te pongas a ello.

El Apartamento

Definida como una de las películas más perfectas jamás hechas, el guion es de una maestría admirable. Billy Wilder dirigió esta cinta en el año 1960 podría decirse que no tiene género, ya que a pesar de retratar las miserias del trabajador explotado por una gran empresa y, además, las trampas del amor romántico y la infidelidad, no es un drama en absoluto. De hecho, tiene más tintes de comedia. Wilder utiliza multitud de metáforas a través de distintos elementos de la película (el espejo de mano, la pistola, el bombín) para tejer una trama agridulce, en la que muchas veces no hacen palabras. Como estudiante de Comunicación esta película te enseña la importancia de un guion redondo, bien elaborado y con la cantidad de texto precisa. Ningún personaje explica de más y consigue transmitir mucho con muy poco. Además, vale la pena verla solo por la ejemplar interpretación de Shirley MacLaine y Jack Lemmon, que cautivan en cada segundo en pantalla.

Cartel de El apartamento

Taxi Driver

La atmósfera perturbadora que impregna toda la película surge de un episodio maníaco depresivo que sufrió Paul Schrader, guionista del film. Scorsese quiso que De Niro protagonizara la película (acababa de ganar un Oscar por El Padrino II) y estaba seguro que sería un punto y aparte en su filmografía, como así fue. Desprende un magnetismo tal que a pesar de que da ganas de abandonarle a su suerte por las calles a bordo de su taxi, le perseguimos hasta el abismo. Esta película es crucial para un estudiante para comprender cómo la puesta en escena puede ser serena y salvaje a la vez y cómo el tono y el ritmo pueden otorgar de tensión y violencia cualquier toma. Es una de las primeras películas en las que Hollywood comienza a fijarse en los antihéroes como protagonistas y no solo como antagonistas necesarios. Introduce un nuevo tipo de narrativa y problemáticas poco tratadas en el cine hasta ese momento y abre todo un abanico de oportunidades para los cineastas de los 70.

Cartel de Taxi Driver

Apocalypse Now

Quizás, la película bélica definitiva. Muchas se habían hecho antes (y muchas después) pero ninguna como esta. Fue un rodaje muy complejo y extremadamente largo, fuera de presupuesto y en el que el guion original pasó a un segundo plano ya que Coppola, director de la cinta, escribía casi cada noche lo que había que rodarse cada mañana. Esta película contiene secuencias grandiosas que marcaron un antes y un después en la historia del cine, como el ataque en cámara lenta desde los helicópteros, las explosiones de napalm sobre la selva, la matanza de los campesinos desde la barca o las escenas veladas de un Marlon Brando fuera de sí. La grabación se extendió por más de un año, por lo que el editor se enfrentó a 320 horas de metraje. Esto significa que de cada 95 minutos grabados, se usó uno, para acabar con una película de dos horas y media, un trabajo titánico que se puede apreciar en el montaje final. Por cierto, la mujer de Coppola, Eleanor, hizo un documental del rodaje, ‘El corazón de las tinieblas’, que recoge las luces y las sombras de todo ese proceso y que también os recomendamos ver.

Cartel de Apocalypse Now

La Naranja Mecánica

Han pasado más de cuarenta años desde el estreno, pero esta película de Kubrick no deja indiferente a ningún espectador. Recomendamos esta película porque fue de las primeras en las que el protagonista interpela al espectador, haciéndole partícipe de su violencia, de forma directa y a través de la voz en off que nos dirige a lo largo de la cinta. Pero el director juega con nuestra mente, ya que de pronto Álex, el protagonista, se convierte en objeto de un tratamiento que nos hace empatizar con él y sentir lástima. Otro de los puntos fuertes de esta película que vale la pena observar con detalle si eres estudiante de Comunicación Audiovisual es la fotografía, composición y el color que tiene. Si bien es uno de los sellos de cada trabajo de Kubrick, está especialmente inspirado en esta cinta. Fue grabada con un equipo de veinte personas y se usaron muchos métodos sencillos para ello, demostrando que vale más el ojo creativo que disponer de mucho equipo. Por ejemplo, algunos de los travellings se grabaron sobre sillas, hay muchos planos tomados con la cámara al hombro, la luz usada es casi siempre la natural y el sonido se grabó en directo en el set.

Cartel de La Naranja Mecánica

One more time with feeling

En este documental nos asomamos al duro proceso de duelo del famoso cantante Nick Cave tras la pérdida de uno de sus hijos. Dirigido por un buen amigo suyo, Andrew Dominik, nos permite ver qué hay tras la fachada del artista y enseña a futuros narradores que no hace falta adentrarse en lo que ocurrió, sino detenerse en lo que sienten los protagonismos, sin sentimentalismos ni poses forzadas. Es un buen ejemplo del uso del blanco y negro, que empatiza con el sombrío ánimo que reina en toda la pieza y que tiñe de sobriedad el relato que van contando todos los que participan en el documental.

Cartel de One more time with feeling

El proyecto de la Bruja de Blair

Si existe algo que anticipara la creación de contenido personal y el salto de la ficción a la realidad (y al contrario), es esta película. Estrenada en el año 1999, cerca del estallido de Internet y la revolución digital, esta cinta de terror ficciona las penurias de unos jóvenes que se internan en un bosque para descubrir si la leyenda local de la bruja es real y su posterior desaparición. Es muy interesante para un estudiante sobre todo por la estética usada, impactante y novedosa en el momento, con supuestos videos caseros, cámara en mano, cero tratamiento de sonido o de luz. Difuminó la delgada línea entre la ficción y la realidad y generó una atención mediática sin igual ya que los dos directores de la cinta generaron un universo paralelo alrededor de la película para conseguir que todo el mundo les creyera.

Cartel de El Proyecto de la Bruja de Blair

Esperamos que las disfrutes, ¿habías visto alguna de estas películas?

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